La soledad como una inflamación agria
que te ahoga en la urgencia.
El placer incontenible, sulfurando el tiempo
con el aguijón en cada estímulo.
Aconteceres constantes
que no te vinculan.
Que te avocan a engrosar las ideas,
que te empujan a consumirlo.
Pero que acaban por aislarte
en el contemplativo margen
de la nostalgia.
28 de Julio de 2018
lunes, 30 de julio de 2018
jueves, 19 de julio de 2018
Sin martirio
Volátil es la burbuja de mi anhelo.
Frágil el pensamiento que la mueve
con un suspiro.
Suaves los contornos de los trenes
que se mueven reciclando sus viajes.
Más allá de nuestra realidad,
tu recuerdo envainó el día como un espejismo
que me gratifica.
25 de Enero de 2018
Frágil el pensamiento que la mueve
con un suspiro.
Suaves los contornos de los trenes
que se mueven reciclando sus viajes.
Más allá de nuestra realidad,
tu recuerdo envainó el día como un espejismo
que me gratifica.
25 de Enero de 2018
sábado, 2 de junio de 2018
El aceptado aroma
Un aroma tangencial
trasladó el amparo a tu recuerdo
tras la explosión.
Un arropo sin manta,
una ternura abocada
a su esencia más limpia,
malas hiervas desechas,
hábitos despejados,
un adiós abrazado.
Ese aroma ya no hipnotiza,
ya no barre ningún sabio precepto
ni me inclina a mutilarnos.
Por el contrario,
ahora enriquece y me incita
a aceptar el relieve irregular
de tu imperfección.
Ese aroma no frustra,
se filtra como una lágrima del régimen,
como la empatía del verdugo
que ata un lazo con ternura.
Ese aroma no es cruel,
acaricia el aire con el ritmo sinuoso y perfecto
que resulta del abrazo
entre amar
y ser realista.
1 de Junio de 2018.
trasladó el amparo a tu recuerdo
tras la explosión.
Un arropo sin manta,
una ternura abocada
a su esencia más limpia,
malas hiervas desechas,
hábitos despejados,
un adiós abrazado.
Ese aroma ya no hipnotiza,
ya no barre ningún sabio precepto
ni me inclina a mutilarnos.
Por el contrario,
ahora enriquece y me incita
a aceptar el relieve irregular
de tu imperfección.
Ese aroma no frustra,
se filtra como una lágrima del régimen,
como la empatía del verdugo
que ata un lazo con ternura.
Ese aroma no es cruel,
acaricia el aire con el ritmo sinuoso y perfecto
que resulta del abrazo
entre amar
y ser realista.
1 de Junio de 2018.
lunes, 21 de mayo de 2018
El valeroso rescate de un cobarde
Toda una contención de cascadas se ha desparramado.
Un flujo constante de ficticios rescates devoran mi frente con fugacidad.
El tiempo advino en urgencia,
con un intempestivo pronostico de arrepentimiento y entrañas.
Detrás de el brote de fuego y ternura,
detrás del impacto donde comienzas las dudas y
las remilgosas retículas del razonamiento, se encuentran acompasados
los lentos tragos y causas de inacción:
se mantiene templada y ecuánime una, infundamentada pero a la vez firme,
esperanza de que este camino humano de clichés, narrativas y rituales que me empujan a la condición de pagano, otorga una templada, decorosa y adulta claridad ligado a un incorregible, descabellado e irracional, principio de esperanza.
¿Debería reproducir el guion? ¿Debería converger con el lego y designar mis ensoñaciones con consistencia? ¿Debería negar su asomo de quimera?
Hacer eso conllevaría también aceptar el eludible, extrañamente coherente e incrédulo, otro principio, de que esto es un sentimiento -no supremo, pero si ponderado con mi esmero a testar la realidad que, dolorosa y hermosa, ambos compartimos-.
19 de mayo 2018
sábado, 5 de mayo de 2018
Ella y su camino
Ella prosigue con su
lento camino.
Su ojo lánguido e
intempestivo
contempla la foto congelada
de su progresivo movimiento
y se acomoda con pobreza
a su entorno real y endeble.
Si figura se
reviste
de polvo y de
moda,
de un tino
sin delicadeza,
sin amor.
Sigue
caminando
con pisadas
que no pesan,
con posturas nimias y
cobardes
que la
dirigen inconsciente
al margen.
Y allí.
Allí vela con
oraciones mudas,
allí le desconcierta su sed
insacible y sin objeto.
Y allí ella
hace sus cálculos
con la muerte.
No lo sabe,
pero su deseo de
sobrevivir
resiente su espacio, estrecha sus áreas
la ciega a
las luces más intensas,
y solidifica el
cristal que separa su precariedad
de sus
sueños.
Pero ella,
aun así,
aun así,
continúa caminando.
5 de mayo de 2018.
sábado, 3 de marzo de 2018
La luz no tiene ambagres
Engarzada la tráquea por
tumultos extendidos
desde los pesados párpados.
El tiempo inasible y diluido
y el pecho oxidado por la ocupación.
El día es una reiteración sin lamento,
intempestivo e impasible
como el ecuánime desprendimiento
de la piel de las serpientes.
No hay ambages para la luz.
Y aunque tus corrosivos recuerdos
o las ruinas de otros similares embates
te asedien,
la luz no tiene ambages.
Respira, vira y mira,
más allá de los ciclos arcaicos
y sus ecos,
más allá del constante y sufrido
ímpetu
por lograr
lo que ya está hecho.
(Deja algo de energía para el cuidado)
1 de Marzo de 2018.
domingo, 26 de noviembre de 2017
¿Evitas el vértigo?
¿Estás ahí? ¿Discurres con el momento?
No hablo de explotar tu sistema del placer
hasta que se te desensibilice el tuétano.
hasta que se te desensibilice el tuétano.
Hablo de celebrar la construcción
de lo que se pulveriza,
de dejarte el corazón en la tragedia
inherente a cada segundo,
y amarla.
de dejarte el corazón en la tragedia
inherente a cada segundo,
y amarla.
Hablo de que seas tu propio
testigo,
como en un cuento de navidad.
Que observes todo lo
característico
de tu particular vida
de tu particular vida
que tornas en una eterna
anécdota
que parece que nunca se terminará:
que parece que nunca se terminará:
Ries por pequeñas cosas,
celebras los acontecimientos,
miras a la gente que amas.
Nunca se irán, nunca envejecen.
Es duro ¿Lo sientes ya?
Es el vértigo de saber
que la paz es solo una ilusión,
que toda seguridad es falsa.
Y no es malo.
La verdad,
no sé como podría vivir sin ese vértigo.
no sé como podría vivir sin ese vértigo.
Mira tu mano;
durante miles de años ya programaste miles de vidas coordinadas
para conseguir el gran hito de desencadenar un impulso nervioso
para levantar el brazo y hacer una caricia.
Fue algo pequeño,
pero te has olvidado de lo que costó lograrlo.
para conseguir el gran hito de desencadenar un impulso nervioso
para levantar el brazo y hacer una caricia.
Fue algo pequeño,
pero te has olvidado de lo que costó lograrlo.
Tu corazón es un aval, que bombea
una oportunidad en cada segundo.
Tus miedos son creencias repetidas miles y miles de años
en cada generación con la misma falsa sensación de originalidad.
en cada generación con la misma falsa sensación de originalidad.
¿Te crees relevante?
No hay más valor en Tú que en una célula muerta de tu piel.
Convive con esa pequeñez porque
solo ahí acabarás apreciando un abrazo.
Como si todo se acabara hoy
mismo...
de hecho, ya se ha acabado.
¿No te recuerdas padeciendo en tu lecho?
¿No recuerdas el último pensamiento fugaz antes de apagarte?
¿No te recuerdas padeciendo en tu lecho?
¿No recuerdas el último pensamiento fugaz antes de apagarte?
¿Y no escuchaste las estrellas
chocar?
sucedió con la misma rapidez que
tus bostezos,
o que la misiva de una de tus proteínas.
Es condición de todos.
Y todos nos distraemos.
Y todos nos distraemos.
Siempre nos interesó
ver y velar a través de
nuestra cultura,
construir un prisma
para hacer la vida sostenible mentalmente,
para hacer la vida sostenible mentalmente,
para economizarnos las
preocupaciones.
La vida está detrás.
¿Cuándo nos separamos?
hombres de mujeres,
viejos de jóvenes,
monos de hombres,
ojo de lengua,
ojo de lengua,
llanto de alegría.
La vida es una constante fuga de
la comodidad,
¿Aun no sientes el vértigo?
empieza a celebrarlo.
Porque tu pequeñez es más sagrada
que tu autoimportancia.
que tu autoimportancia.
26-11-17
lunes, 9 de octubre de 2017
Nunca la olvidaré
Hace ya tiempo de ello. Bastante diría yo. Tal es la distancia en la línea del tiempo que parece una pieza troquelada de historia que pertenece a otra persona, no a mí. Los aires que me movían eran distintos a los de ahora, aunque la congoja era la misma. En aquel hostel de ambiente distendido, de aparente libertad y aparente relevancia, viví un período ingenuo pero reconfortante. No había proyecto de vida, la gente que venía entraba como imantada por una fuerza tribal, aun quedándose solalmente un par de horas ya sentías que ellos eran parte de ti y tú de ellos. Cuando se marchaban siempre pensaba que me dejaban algo. ¿El qué? con el tiempo desmitifiqué los ideales y atenué la magia que la juventud siempre te hace cree que es compartida. Un día llegó una pareja. Una noche él la cogió a ella y danzaron sobre la alfombra del salón. Él parecía empeñado en querer exaltar su libertad y ambos parecían estar sumamente conectados a algo invisible. Eran como dos personajes de Hermann Hesse. Yo los observaba escandilados. Una noche se bañaron en una fuente de la ciudad, vinieron con dos toallas que a penas cubrían sus genitales. Era invierno. Se metieron en la fuente de una plaza para recoger las monedas que algunos turistas lanzaban. Recopilaron sesenta euros. Pensé; recogen los símbolos de la fe que la gente deponía en el dinero y en el agua estancada (un acto censal religioso, de toda la vida). Ambos tenían un ligero toque déspota (no sé explicar por qué). Querían recorre el mundo entero tal como lo estaban haciendo; danzando. Una de las noches llegué a mi habitación con el objetivo de dormir. Ella estaba en la puerta, me miró y sus ojos relucieron. Su sonrisa me ruborizó, mi estómago reaccionó con una contracción por el exceso de intimidad súbitamente generada. Llevaba largo tiempo rehusando el exceso de contacto con el espacio íntimo entre una pareja que admiro. Una especie de lealtad ante su supuesta lealtad. Envidiaba esa aparente invulnerabilidad entre los dos, esa aparente conexión esencial con la vida. El cuerpo me pedía que me acercara a ella, que no dejara de mirarla. Una de las noches me contó que buscaba danzar porque había perdido mucho, una enfermedad (un ataque de esclerosis múltiple) le produjo una amnesia que tardó un año en recuperar. Por eso decía vivir bailando, también escribía todos los días, relataba cada fenómeno o anécdota digna de recuerdo por si llegaba a olvidarse. En caso de que viviera otra crisis al menos alguien le recordaría que atesoró sus recuerdos recopilados día tras día. Todos nos olvidamos. Cuando morimos olvidamos, aunque nos olvidemos de morir. Ella estaba más cerca de ser consciente de ello, pero el vértigo de la existencia es patrimonio de todos. Han pasado años y en este momento creo que en su momento debí escribir sobre ello, sobre ella. Mi instinto sexual por aquel entonces circulaba en órbitas, ¿Era algo sexual? ¿Era algo espiritual? ¿Eran ambos?. Para ella no lo sé. Cuando se fueron todos los compañeros del hostel rodeamos en círculos a la pareja y los abrazamos. Era una pareja llamativa (algunos comentaron). Cuando se fue ella me agregó a facebook. A los meses me escribió y me dijo que iba a ver las películas que le recomendé. Yo le dije que me alegraba de saber de ella. Ella contestó "no te conozco, pero tengo el sentimiento de que tienes un alma increíble, soy feliz de haber conocido un poco de ti". Mi naturaleza es escéptica. Lo suelo cuestionar casi todo, más aun cuando la gente usa palabras que subliman nuestra condición existencial "Alma, amor, verdad". Quizás lo hacían con todos. Nunca más volví a escribirme con ella. Fue una época ingenua y nunca la olvidaré.
Junio de 2017
Junio de 2017
Diario analógico
Este diario es analógico. Lo digo porque no es digital. Se me ha apagado el móvil y puedo volver a experimentar la intuición de mi mano. Dejar que la pluma discurra tal como acostumbro cuando intento decir cosas que suenen grandes. Pero no soy grande, solo soy un bolígrafo mecánico, un desparramo de tinta en un papel. Aunque también soy un mensaje, un significado emitido con estridencia al son de la atención de los acordes de esta música. Lo más importante es la intuición. Dejas de tocar una nota para acercarte a la segunda sin saber por qué. Ese es el mensaje. No sé qué quiero escribir, pero escribiéndolo la muñeca me llevará de una nota a la siguiente y lo importante es, que lo que digas, suene a música.
Noviembre - 2016 (Festival Magosto-León)
Noviembre - 2016 (Festival Magosto-León)
¿De dónde?
Hay emociones que atoran.
Emociones,
Que descompasan el cuerpo,
que te atrincheran en la desgana.
¿De dónde viene esto?. Te puedes preguntar.
¿De dónde este movimiento truncado?
¿De dónde este resquemor incierto?
¿De dónde este dolor sin palabra?
Te puedes preguntar.
Puedes.
Puedes empeñarte en hallar respuestas.
Frustrarte y resignarte por no dar con el click,
con el botón que despliegue
una circulación fluida de tus actos,
una circulación fluida de tus actos,
de tu voluntad, de tus emociones, de tus pensamientos…
Puedes volcarte a regresar al estatus anterior,
al cómodo referente de ese otro momento
en el que todo era como debía ser, como te gustaba.
En realidad puedes obcecarte, hasta la obsesión,
en encontrar respuestas para comprender
esa insurgencia.
en encontrar respuestas para comprender
esa insurgencia.
Sin embargo,
la clave quizás no sea
la respuesta.
la respuesta.
Regresa atrás.
A otras preguntas, aquellas
que te trasladan a un panorama más amplio,
que te trasladan a un panorama más amplio,
aquellas que abarcan tanto el malestar actual
como la euforia pasada.
como la euforia pasada.
Puede que eso que sucede tenga su razón de ser,
pero tu urgencia por salir no te permita verlo.
pero tu urgencia por salir no te permita verlo.
Tus respuestas también pueden ser evasivas
e impedirte admitir el duelo.
Ese duelo que supone renunciar (desconsagrarse)
a aquello que crees tan importante y necesario.
Ese duelo que supone renunciar (desconsagrarse)
a aquello que crees tan importante y necesario.
Aunque sea impensable para ti.
En el fondo, puede que ya sepas
En el fondo, puede que ya sepas
que así no puedes seguir
y que el placer al que te agarras
no es más que un parche ligero (y adictivo)
de tu verdad.
9 de Octubre
2017
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