sábado, 6 de diciembre de 2025

Infinito, finitudes y la mano que nos arropa el hombro

Hay dos cosas especialmente relevantes

En lo que atañe a nuestra consciencia:

una es la apreciación del infinito,

la otra es que todo se acaba.


Ideas opuestas en su terminología,

pero unidas en su esencia.


Ambas pueden despertar la angustia,

o darte la consciencia suficiente

para adherirte a lo trascendental;

esto es;

contemplar la apabullante constancia de la vida,

agradecer lo que con cada despertar se renueva

(la vitalidad, las personas que amas, un espacio seguro...).


Ser consciente de la finitud de las cosas

puede hacer que imagines tu realidad como una arena que el viento deshace,

como una ficción que se escapa entre los dedos.

Eso puede llevarte a querer atrapar las olas en votes

(ya Nietzsche quiso insinuar que una ola en un vote solamente es agua estancada)

Esto puede generar angustia,

y la angustia puede activar la prisa

por inspirar lo que aún permanece,

por entregarte efusivo a cada pasión.


La finitud puede activar la desesperanza.

 

No se puede ser consciente del termino de las cosas sin ser consciente del infinito.

Ambas patas se equilibran la una a la otra.

Apreciar lo perecedero que aún está presente

solo es posible si entiendes que la extinción es solo ficticia;

que el yo es un constructo maquetado,

adherido a la narrativa y el tiempo de esta limitada realidad.

Si no es así

lo que queda es desesperanza ante la finitud

combinado

con el vértigo angustiante ante lo infinitud.


Activar la consciencia es una onda expansiva que va más allá de ti,

que te desprotagoniza de tu vida,

aunque al mismo tiempo una mano emerja para arropar tu hombro;

esa mano te calma ante la adversidad,

relativiza el caos,

dispone la bienvenida ante la pérdida,


promete un consuelo,

pero un consuelo sin icono,

(diluido incluso en su condición etérea),

un consuelo donde el tiempo se pierde en infinitas formas geométricas,

donde las figuras emergen en un todo indescriptible;

inolvidable pero indescriptible, desposeído de lenguaje pero hipnótico...

...permanentemente hipnótico.


Ser consciente es un enclave situado más allá de los entresijos del ego, del yo y

del nosotros. 

Ser consciente es mirar con paciencia el misterio,

consentir la incertidumbre,

preservar en tu memoria el recorrido histórico

(recorrido personal y social).

Obvio, no somos nada sin el otro.

Dar por evidente lo que es solamente un hito de unos pocos años

es denigrar el 99.9% de nuestra historia

(Agua potable, esperanza de vida, mínima mortalidad infantil, seguridad, preservación de la temperatura, variedad gastronómica, información inmediata; la cosmovisión del imaginario mundial a un clic de ratón).

Vivimos sin apreciar lo obvio, sin apreciar el privilegio exageradamente exiguo de nuestra historia reciente.


La queja es insulsa si no se asevera el recorrido. Ya no digo agradecer; 

digo apreciar lo obvio. 

Remontándonos más ancestralmente llega;

la ligazón de los tejidos orgánicos, la coordinación para convertir la materia en energía,

el aprecio de un bombeo cardiovascular que renueva el compromiso con nuestra vida con cada latido.


Y repito.

Nos domina la falta de apreciación por lo obvio. 

Damos por hecho los elementos que dibujan nuestra realidad Recordemos cómo las sombras constituían la verdad en la caverna de Platón. 

Nos creemos los espejismos. Confundimos bandera con verdad.


Esta disertación la encauzo remontándome donde la empecé;

somos infinitos porque nuestra vida no es un inicio, desarrollo y desenlace,

dichas secuencias están al servició del relato del yo.

Pero debemos permanecer coherentes en dicho relato;

aceptar nuestra condición material, y con ello, los tiempos que nos tocaron (tocan) vivir

(tal como han hecho, linaje tras linaje, todos esos espíritus olvidados, a los que debemos

un homenaje por el mero hecho de respirar sintiendo el peso de su historia -que es nuestra historia-, por el mero hecho de respirar con el diseño gestado de nuestros pulmones).


Pero también debemos aceptar que en esa ficción de nuestra vida 

encontraremos cosas auténticas, personas que trasladan esencia con su lenguaje, con su mirada.


Abrazar el amor, lo auténtico. Aceptar el hola igual que el adiós, aceptar que estamos de paso pero que nunca llegamos, al igual que nunca nos fuimos.

Amar cada cosa que nos rodea, resolver los problemas resolutivamente, divertirnos, responsabilizarnos de los parámetros de este mundo y, 

solo entonces, 

entender que (de fondo) 

esa mano 

nos arropa 

en el hombro...


Porque, aun en las tragedias, no estamos abandonados solos a nuestra vida, sino al todo....


…Permitir que esa bombilla nos ilumine, desde lo atemporal; desde el encuentro con la esencia, 

desde la elevación de lo innombrable y lo tácitamente trascendente.

Solo así nos entregaremos a lo que nos llega como verdadero,

y nos despediremos con consciencia de lo que ya no nos encaja.

Solo así encontraremos el auténtico personaje 

para conducirnos

por este relato de comienzos (penas y glorias) y finitudes.


6-12-25

Tamiz en el pecho

El crecimiento de lo que vive,

(puesto en cámara rápida)

es una demostración de la tendencia a la arquitectura perfecta.

Cuando uno CONTEMPLA lo que es y ha sido

durante millones de años;

se pierde la aprensión al error,

el miedo al fracaso,

y parece que todo está donde tiene que estar,


y se asienta la idea de que la destrucción está al servicio de una causa mayor,

y de que la muerte no es tan... tan... dramática como cree nuestro ego.

 

Pero tampoco caigamos en banalidades espirituales,

ni vayamos a embarcarnos en vacuas canoas

que nos lleven a levantar el estandarte de un misticismo ingenuo,

o a evadir el misterio mismo de existir.

 

Miremos la arquitectura de la naturaleza;

riámonos de los nidos de cucarachas así como de nuestras propias contradicciones,

encontremos un tamiz en el fondo de nuestro pecho

que nos de esperanza y tesón para afrontar y aceptar el juego,

y mantengamos esa motivación encapsulada

tanto en lo trascendental

como en las domésticas tazas de café matutinas

y las diatribas de la inmediatez.

 

6-12-25

sábado, 20 de septiembre de 2025

UN SUSPIRO SE ALZA

 Los suspiros pueden parecer agónicos,

pero en realidad son bastante aliviadores.


Un suspiro es como el salto de un delfín

acompañado del mar centelleante.

Un suspiro es un hálito de agradecimiento

por lo más básico,

Por lo que ocurre.

Ahora.

 

Un suspiro puede deponer la tragedia de la vida al fondo del mar,

y alejar todas las sandeces cuanto ocurren,

y todo el caos que nos impera.


Un suspiro es un aprecio sigiloso

por lo que aun está vivo, y funciona, y florece,

y ama, y se hace enorme y bello en su grandeza...

 

La grandeza no tiene propiedad,

La grandeza está en todo, y en cada cosa:

Lo esbelto y lo aberrante,

lo enfermo y lo que brota con caliente iniciativa.

 

Un suspiro es un aguante en la esperanza,

un punto de luz en la oscuridad,

una descarga del horror y del dolor,

una aferración al instante; a lo natural;

a la consciencia que no se sostiene por la vaguedad de un cuerpo.

 

Un suspiro es una grata permanencia

en estas palabras que brotan y se esfuman,

en la mirada entregada de un gato,

en el potente deseo de una semilla por brotar.

 

Un suspiro no ahoga,

solo alza la consciencia

allá donde (el resto) se destruye,

solo alza la contemplación,

más allá del tiempo.

Allá donde no quedan madejas que atrapen el alma.

Allá donde no hay orgullo que impida un abrazo.

Allá donde las lágrimas salinas son verdaderas.

 

Un suspiro no se patenta,

es ajeno al tiempo, es exento a la condición del que suspira,

extensible más allá del termino de lo que vive.


Un suspiro es el abrazo que enhebra todo lo que somos,

sin propiedades, sin personas que compiten.


Un suspiro se alza

en la infinitud

de su precioso aliento.

 

21-9-25




IDEAS CONCATENADAS TRAS TORMENTA

 

De pronto todo se descubre con una claridad diáfana.

Yo participo del bienestar de la relación y debo hacerme cargo de mi parte. Elijo hacerme cargo.

Esta angustia en el pecho parece eterna y perpétua. Es una defensa, una desconfianza, legítima pero boicoteadora. Servible y útil, pero no con el poder de poder engarrotarte el alma eternamente.

Lo que deseo con mi edad, este momento; es poder encontrar inspiración, calma… Y eso lo debo hallar dentro, hayar y construir.

Tiendo a evadir mi responsabilidad. Quiero encontrar esa luz, esa vigía, esa inspiración para seguir construyendo. Me agarro a los elementos destructivos y me regodeo en ellos.

Como leí en aquel libro; esa frase repetida y manida: cuando dos neurosis se rozan la pareja no funciona. Esto ese una oportunidad para parar mi neurosis. Mi necesidad constante de aceptación y confirmación.

La marea. La mareo sobre manera y ella tiene paciencia. Mis palabras innaturales ya han perdido esencia, ni ella cree en mí, ni yo creo en mí. Me agarro a la desdicho que generó el agravio y busco el agravio con desespero, para tener una ofensa que señalar como un cascarrabias, un ogro con el espíritu embarronado.

En realidad siempre he sido así.

20-9-25

(sin revisión)

viernes, 27 de junio de 2025

¿La fuente?

 

¿Las voces vienen de algún lugar?

Quizás es interesante que nos planteemos el concepto de la fuente.


27-6-25

¿ESENCIA HUMANA? IRRISORIO AL PODER

 

Se cree el poder que puede controlar la materia

Y así llegaron las bombas atómicas, la IA y los derechos laborales.

No voy a romantizar la esencia humana, al fin y al cambio la energía es energía y la vida consiste en retener energía.

Nos podemos esforzar en proteger nuestra pureza. Yo por ejemplo no le dije al ChatGPT que corrigiera este texto. Lo quería impoluto, imperfectamente auténtico, como la croqueta de una abuela, como el anillo en la nariz de un indígena, como la Quinoa antes de ser prostituida por el mercado.

Las grandes palabras pueden resultar bonitas y grandilocuentes: Esencia. amor. democracia. auténtico. YO. TÚ. soledad. esperanza…

Pero cuando el poder trepa va a más revoluciones que el todo. 

Lo que prima en la evolución es la aceleración. Ganar la carrera.

Y casi todos estamos en esas.

El sentido de la vida de la mayoría de la gente no se basa en prosperar, sino en no perder.

Se llama competición. El poder lo sabe.

Es la lógica de la supervivencia que prima (de primate) en el dios de cada uno y en el tejido que tejen las élites.

Elitismo. Otra palabra prostituida. Debería pertenecer a los sabios, a las cúspide de los que dirigen. En aquellos en los que deberíamos confiar en un sistema en equilibrio... Pero su dominio (ay)... su aprovechamiento, su condenación al débil, su regimiento, hace que la palabra elitismo sea una palabra mala, aunque suene de puta madre. Si estuviéramos bien sonaría bien. ¡Elitismo! Si hubiera salud social sonaría bien. Igual que esencia, igual que amor, igual que democracia, igual que auténtico, igual que tú, que yo, que soledad, que esperanza. Igual que selfie, que concubinato, que pareja, que regalo, que familia.

Tú notas en los conceptos el desajuste del mundo. Porque cuando los conceptos enturbian la esencia de lo que somos algo nos avisa de que los que van primero van a acabar ganando. 

Y los que ganan estirpan.

Pero es la rueda de la vida. Y este momento es solo un fotograma en una cinta cinematográfica infinita. De infinitas sucesiones, de infinitos finales prometidos.

No hay más esencia que el instante que se escapa entre el antes y el después.  


27-6-25

La verdad no fiable

 

¿Pueden las promesas con uno mismo nacer de una fuente auténticamente espiritual? ¿Pueden las promesas ayudarte a crecer y amar?

¿O suelen las promesas más bien nacer del dolor? ¿De la corrección del dolor?

Uno busca ser auténtico.

Pero esto es solo un concepto que vaga en el intelecto, una molécula lanzada entre la materia y la nada.

Las promesas deben nacer de la verdad.

Y la verdad es aquello que sigue existiendo aunque deje de mirarse y mencionarse.

Las promesas que a mí me convienen solo se las debo a la verdad.

Y la verdad puede abrazarse naturalmente, o pueden arroparse con ayuda de otros, o pueden negarse, o pueden trasformarse en el opuesto, no hay nada peor que una verdad invertida. Que no es una mentira, sino una afirmación muy parecida a la verdad, que no es verdad. Se solía decir que el diablo se parece más a dios que el mismo dios.

Ese diablo: es ostentoso, presume de virtud, o se calla cuando hay que hacerlo y es indistinguible si hay dolor en tu mirada.

El dolor te aleja de la verdad.

Pero no el dolor en sentido amplio. El dolor restaura, es el caos que da forma al orden, es el llanto de un bebé que da lugar al reclamo de la atención de un padre o una madre. La mayor parte del dolor te cura.

Me refiero al dolor que permanece, que de tan presente se hizo inapreciable, sibilino, constante, magullante y distraído; como una fibromialgia, como un dolor de estómago, como una jaqueca que tú sabes que se debe a algo que te tormenta. 

Me refiero al dolor que no quieres mirar. 

Ese dolor te aleja de la verdad.

El dolor perenne (a veces escondido) no mira la verdad. Te hace mirar a otro lado. Quizá su opuesto camuflado o su cercano amigable.

Ese dolor se camufla a si mismo y te camufla a ti

Cuidado con las promesas

Cuidado con las promesas en nombre de la verdad

Cuidado con el dolor que sustenta la verdad.


(Quizá los arropos nocturnos no deberían sustituir los descuidos durante el día)


27-6-25

Las conductas destructivas

Esto no es una poesía de Gloria Fuertes, ni una agrupación de mensajes infantiles que te consuelen (si es que yo pudiera tener tal potestad).

Prevengo que mi retórica, mi rítmica, mi prosodia y mi musicalidad (a veces masticada) y posiblemente mi pedantería resultarán erráticas porque errática es la inspiración. Porque errática es la energía de donde nace el orden y el compromiso verdadero.

Pedónenme. Vuelvo a repetir. Errática es la energía de donde nace el orden y el compromiso verdadero. El orden que nace del caos. Claro. En su origen el orden nace del caos. Pero eso no quiere decir que tengas que hacer apología del caos, que niegues tu derecho a identificarte con algo

Eso no quiere decir que prohíbas un YO NECESITO, YO SOY, YO PUEDO!. El orden nace del caos pero no por obsesionarte por proteger el caos vas a llegar al orden. No por faltarte azafrán a la paella te va a quedar sosa!

Despierta; ¡Esa alma que entrega su esencia a la individualidad, a la exhibición!

¡Y ahora parezco un cura previniendo del pecado!

Esa figura tan escuchada en antaño. O un clérigo. O un subnormal. Yo tampoco sé muy bien donde situarme en esta declamación pedante.

Pero sí se lo que es la destrucción (sin ánimos de censurarla, se destruye lo que tiene que destruirse, honestamente)

La conducta destructiva, verás...… vuelve este cura arropador de la estética. El moralista que peca debajo de la túnica. Que lleva a la tangente su sexualidad. El represor que vemos como restrictivo, como el malo. Como el enemigo que inhibe todos nuestras impulsos y nuestro instinto.

El cura no tiene la culpa. El caos no tiene la culpa. El cura solo ostenta y protege la moral. La moral es mala cuando no duda. El caos es malo cuando tras un tiempo sin construir tampoco duda.

El orden que nace del caos puede ser revertido. 

    El empuje del caos se beneficia del orden. ¡También! 

        Y la disciplina bebe de la creatividad 

            y la creatividad disfruta con la disciplina.

El título de esto es: “conductas destructivas”

Y en eso estoy.

En muchos hombres: las conductas “mal llamadas destructivas” garantizan que puedas esfumarte cuando te plazca, garantizan que haya libertad, que no estés preso, que no haya el más mínimo atisbo de opresión. Y ya de paso pones a prueba los cimientos.

....

La parte bonita:

Puedes tener una mujer que apuesta por ti, te cuida, que muestra flexibilidad, que ambos habéis visto las partes respectivas más oscuras, y habéis convergido para (aun en la atrocidad) hacer por buscar el abrazo. Parecía un bucle infinito de horror, pero no lo era. Era amor de él por ella y de ella por él, era amor propio si puede resumirse. ¡En resumidas cuentas era amor propio! Pero la conducta destructiva te da garantías de que puedes irte, de que aun hay esa proclamada libertad, de que no estás preso. ¡Antes de que me echen yo dimito! Yo dimito de esta miseria asfixiante, por supuesto. Así se ve cuando estás mal. Cuando te estás precipitando al aprendizaje. Que puede ser mandar a la mierda a esa persona (o drogarte en el nicho de tu amor hasta las trancas, o agredir la suavidad que te acaricia), puedes hacer eso o seguir con ella si muestra una belleza suficiente en el puente para permanecer. Porque lo que te hace mantenerte es la belleza en el puente (suficientemente sólido como para soportar tus desaires. Existe tal puente?). 

Y dejarla o quedarte. 

    Ambas opciones son orden. 

        Y el caos llegará haciendo que repitas el mismo atrocinio hasta que aceptes al cura, hasta que el cura abrace la destrución, hasta que el caos bese al orden.

Es complicado. Es complicado tomar consciencia más allá de discursos. Que no juegue a los videojuegos, que no sea celoso, que consienta una relación abierta, que sea alto, que hable con confianza a otros hombres, que me escuche cuando le hablo de política, que no se queje de mis pedos. Etc. 

Es complicado cuando absorbes mensajes individualistas (y  cada vez más personalizados) que te dicen lo mucho que tú vales, lo mucho que tú mereces, como ente especial y elegido, hijo de su madre!. 

Se te olvida que tu portas energía porque eres parte del todo! Sal del ensimismamiento! ¡Sal de ti! Mensajes que también te dicen que depongas el sentido del sacrificio en el suelo, en el fango. Que no merece la pena sufrir por nadie. Psicólogos a mansalva enalteciéndote para que les pagues; que te dicen lo que tú vales, lo que tú mereces….que te ensalzan tanto la dignidad que acabas confundiéndola con orgullo

    La confundimos genéricamente con orgullo. 

        Y hablo en primera personal del plural porque le damos ahínco al ego! Que bien se defiende, y qué buenas y finas estrategias tiene para proclamarse. Y sí, yo soy psicólogo, psicólogo que critica a otros psicólogos. Aquí estamos rizando el rizo y cagándonos en todo.

Ese ego no puede ser de otro modo y no se le puede pedir otra cosa, tampoco se le puede pedir otra cosa al caos, ni al cura, ni a el político que te cae mal, ni a perico el de los palotes, ni a tu puta madre.

Todo está donde tiene que estar si lo miras (ajustando el iris) ni demasiado lejos ni demasiado cerca. Solo en el punto donde el juicio no entra en la vaguedad ni se anticipa, justo ahí, uno se da cuenta que está todo donde tiene que estar. 

Porque no puede estar en otro lugar.




(pilotaje del 27-6-25)

jueves, 29 de mayo de 2025

No te queda más remedio que ir

 La hiperactividad nerviosa

genera un trance sin diálogo.


Se trata de pequeñas muecas que vibran entre las neuronas.


Sé que hay dolor, sé que hay martirio, oscuridad…duda

y todo eso se convierte en una caricatura poliédrica.


Un payaso de muchas formas.                 Un terror silente.

Un llanto extinguido en la letanía de un horizonte.

Una mirada inocua,                 presente,

sin palabras ni narrativa,

sin justificación, subtexto o misión:

¡Solo él está!: La mirada y su ojo perenne.


Ese trance sórdido de disociarte de la historia,

de las implicaciones con el aquí y ahora,

de permitirte otro lugar donde no te queda más remedio que ir:

            dadas las incoherencias evidentes de esta realidad,

            dadas las refinadas pesquisas de la materia y sus imposiciones.


La espiritualidad de lo infinito es el motor de la esencia (o algo así).

Pero, 

una espiritualidad sostenida en lo infinito,

constituye una dilución difícilmente utilizable

-el yo se destruye-.

...

Por escapar, puedes escapar de toda la jerarquía de Maslow.

Por ser, puedes sumergirte en la oscuridad óntica 

(más allá de si misma, donde se desvelan las máscaras) 

para encontrarte con Nietzsche 

y hacerte una paja muy sentida con él. 


¿A qué estoy jugando querido espíritu santo?  ¿A qué espiral fractal estoy sometido?


¿Qué rito inevitable que va constantemente en contra de la promesa es éste?


Vuelta a la estética (el payaso cerrando la puerta):

Un pasillo, una pared marrón, 

una mirada lasciva,             un destemplado juego de barbarie,

una pausa para procesar lo complejo,

un diente dolido,             un sueño inacabado y atrapado en si mismo,

una voz…..que vela y desvela.

                                                                                                                                29-5-25




miércoles, 14 de mayo de 2025

Escenarios


Eso de vivir consiste en transitar una sucesión de escenarios.
Una variedad total de escenarios.
Se incluyen noches inestables, donde uno se balancea entre la travesura y la torpeza.
Hasta días de supuesto cuidado, donde se procura preservar los tejidos y hacer un acto de fe en la longevidad, con la esperanza de que las dudas inmanentes se despejen.
También pueden surgir días en los que uno intenta tirar del bagaje 
para proyectar narrativas variopintas en sucesos irrisorios, con tal de simpatizar con el instante.
O también se puede proponer un juego: el de inventar una vida, una pose, 
una identidad que despeje, en un ligero amago, 
esas piedras que de repente me veo obligado a soportar.

5-5-25